Agua, cielo o tierra: un verano para todos

Agua, tierra cielo... en verano los Pirineos combinan los tres elementos hasta el infinito. Desde el rafting hasta la pesca de la trucha, pasando por el parapente, las vias ferratas, mountain bike o trenes turísticos; en verano los Pirineos ofrecen actividades para todos.
La multitud de arroyos de aguas bravas permiten la práctica del rafting, el barranquismo o el hidrospeed con total seguridad, siempre bajo supervisión de profesionales, en las zonas de Neste d'Aure, el torrente de Pau, el desfiladero de Pierre-Lys, en Aude, o incluso en Nive, en el País Vasco.

Desde el rafting familiar al hisdrospeed, más técnico e individual, cada uno encontrará su actividad preferida.

Los amantes de la contemplación podrán disfrutar de un día de pesca capturando a la trucha fario, la reina de estos torrentes pirenaicos.
 
Y, para los profanos, también se ofrecen iniciaciones en casi todas las prácticas. Los amantes de las alturas podrán igualar al quebrantahuesos en parapente, una opción ideal para dar una vuelta entre las nubes y descubrir de forma insólita los suntuosos paisajes del Valle de Louron, la región de Luchon o los valles de Béarn, ya que en casi todos los valles se ofrecen cursos de iniciación en biplaza.
 
 
Los amantes de la tierra firme podrán subirse a sus mountain bikes para disfrutar de los senderos deportivos o los recorridos de senderismo, plagados de descensos de infarto por las estaciones de esquí, reconvertidas durante la estación estival, y los seguidores de Stevenson podrán optar por un agradable paseo en burro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Y no debemos olvidar los tradicionales trenes de las montañas, entre los que se encuentran el de Larrún, que celebró su 90 aniversario en 2014, el de Artouste, en el valle de Ossau, el incomparable tren amarillo, conocido por todos como "El canario", que une las estaciones de Villefranche-de-Conflent y Latour-de-Carol, 63 km con un desnivel de 1200 metros, que pasa por la magnífica estación de Bolquère, la más alta de Francia, a 1592 metros de altitud.
 



Los que dudan entre cielo y tierra podrán optar por las vías de escalada, que se encuentran entre los lugares de mayor belleza de Francia o las vias ferratas, que de barranco a barranco mostrarán la vertiginosa belleza de los acantilados pirenaicos. ¡Un sinfín de rocas que darán vida a nuevas pasiones!