Campeonas y campeones olímpicos (de invierno y de verano) de Francia, Europa y el mundo. Desde los deportes de nieve a los de combate, los mejores atletas paralímpicos en todas las disciplinas, un representante en el Comité Olímpico Internacional y un orgullo homogéneo de llevar bien erguidos los valores pirenaicos. Hace casi un siglo que los deportistas del Pirineo nos llevan a lo alto en todos los rincones del mundo.
Es sobre todo en deportes de invierno, rugby y piragüismo donde los Pirineos han vivido sus mayores hazañas deportivas.
 
En la primera categoría es imposible no mencionar a Maurice y René Lafforgue, así como a François Vignoles quienes, en los años 30, se colgaron los títulos de campeones de Francia en varias disciplinas de esquí alpino e incluso, de campeón del mundo de descenso, en 1935, para Vignoles. En los años 50, tomaron el relevo Henri Cazaux y May Lafforgue, coronándose como campeón de Francia de slalom especial y campeona de Francia de slalom, respectivamente.
 
Pero no fue realmente hasta inicios de los 60, con Annie Famose y sus cuatro medallas en los mundiales de Portillo, en 1966, y los tres JJ.OO de Grenoble, dos años más tarde, cuando los esquiadores pirenaicos empezaron a imponerse.
 
En su categoría, Isabelle Mir consigue la plata en descenso olímpico en Grenoble, y repite en los mundiales de Val Gardena, junto con Ingrid Lafforgue, que se lleva el oro en slalom. Habrá que esperar que aparezcan Xavier de Le Rue, campeón del mundo de snowboard en 2003, y su hermano Paul-Henri, medalla de bronce en snowboard cross en Turín 2006 para volver a ver a los Pirineos sobre los podios de invierno.
 
Porque, mientras tanto, Tony y Patrice Estanguet se imponían en los JJ.OO de verano, llevándose, el segundo, el bronce en piragua monoplaza en Atlanta 96. En lo que a Tony se refiere, se convertirá en triple campeón olímpico para, más tarde, integrar el Comité Olímpico Internacional.
 
En los JJ.OO de Sotchi hubo siete representantes pirenaicos y, aunque Marie-Laure Brunet no repitió su hazaña de Vancouver, en la que consiguió bronce y plata en biatlón, fue otro biatleta, Martin Focade, quien se convirtió en la estrella de los JJ.OO con dos títulos olímpicos y una medalla de plata.

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Los pirenaicos también han demostrado su precisión en esgrima, gracias al club legendario de tiradores de sable de Tarbes, que vio a los hermanos Gael y Damien Touya convertirse en campeones olímpicos por equipos en Atenas y a Fabien Lopez en Pekín 2004, por no mencionar a la benjamina de los Touya, Anne-Lise, varias veces campeona del mundo.
 
Este palmarés no estaría completo sin incluir al rugby. Lourdes, Bagnères-de-Bigorre, Stadoceste Tarbais o la Section Paloise... quince escudos de Brennus en total conseguidos por los grandes clubes pirenaicos en rugby, cantera de internacionales como: Maurice et Jean Prat (señor rugby), Christian Carrère, Jean-Henri Mir, André Abadie, Roland Bertrane, Jean Gachassin, Jean-Michel Aguirre, Pierre Berbizier, Louis Armary, Jean Bouilhou y muchos otros.
 
Y, por supuesto, no podríamos concluir sin mencionar a Solène Jambaqué, nuestra esquiadora paralímpica varias veces medalla y abanderada de Francia en Sotchi.