De enero a diciembre siempre hay algo en los Pirineos. Mucha música, teatro, arte contemporáneo, cine, carnavales, fiestas de los osos... La mayoría de estos eventos tiene lugar en exuberantes entornos naturales. Pero no solo están los grandes clásicos; cada año los Pirineos traen muchas novedades, demostrando su vitalidad.

Como cada invierno desde 1999, la estrellas de la televisión francesa desfilan por las Allées d'Étigny, para alegría de los vecinos de Luchon, agüistas y curiosos que vienen especialmente para poder observar a los artistas en el Festival des Créations télévisuelles de Luchon, como otros, en mayo, se dirigen a Cannes.

 


De esta forma, los Pirineos proponen en cada estación un sinfín de opciones para distraerse,
relajarse y pasarlo bien.
Los amantes de la antropología disfrutarán durante las ferias de los pueblos, con su fuerte carácter identitario, como las Fiestas del Oso de Vallespir, en Prats de Mollo, Saint-Laurent de Cerdans y Arles-sur-Tech o incluso el secular carnaval de Limoux, el más largo de Europa, que desde enero a marzo ofrece salidas todos los fines de semana y, de una forma no muy distinta, el festival RITE de Saint-Girons, que consagra una semana de agosto a las danzas, los cantos y las músicas del mundo, así como el Festival mundial del folklore de Montréjeau.
 
Los apasionados de la música se sentirán realizados, ya sea por la de carácter religioso, como en el Festival de Saint-Lizier (agosto) o en el de Comminges (julio-agosto), simplemente por la clásica en general, en el Festival de música de Lourdes (abril) o con notas que nos recuerdan al blues: Jazz en Comminges (mayo-junio), Jazz à Luz (julio-agosto), Jazz à Foix (julio), o para rendir homenaje al mayor compositor de los Pirineos, Gabriel Fauré, a través de un magnífico festival itinerante por Ariège, Música en el país de Gabriel Fauré (de mayo a octubre). No puede perderse el espectáculo sublime Piano au Pic, con conciertos a 2 877 m de altitud.
 
En Foix, el Festival de cine Résistances (julio) pone en primer plano a los cineastas y artistas fuera del circuito.
 
Otra maravillosa sorpresa es la del sorprendente Pronomades que, de junio a diciembre, ofrece en el sur de Haute-Garonne un espectáculo itinerante de artistas que van desde el circo hasta las representaciones de arte contemporáneo, pasando por el arte callejero.
 
El Festival de Gavarnie de 1985 no pudo escoger mejor escenario que el entorno magistral de su circo. Desde entonces, todos los veranos salen a escena los mejores versos en el teatro más grande del mundo. Y no podríamos concluir sin hacer alusión al Festival Pablo Casals, de Prades, que cada año rinde homenaje al majestuoso violoncelista que llegó a la ciudad huyendo del franquismo y que no cesaba de decir: "La música aleja el odio de los que no sienten amor".