En su obra de referencia La gran flora ilustrada de los Pirineos, Marcel Saule incluye más de 4 500 especies, entre ellas 160 endémicas. Pero no solo hay flores, sino también árboles inusuales, como el famoso pino negro. Desde el siglo XVI los mejores botánicos desde Pierre Richer de Belleval a Augustin Pyramos de Candolle o Picot de Lapeyrouse se han venido interesando por la flora pirenaica.
Cuando llega la primavera los Pirineos se visten en una explosión de colores.
 
El azul de la aquilegia, de la viborera, del iris o del cardo azul de los Pirineos, ambos endémicos; el amarillo de las celidonias, de las genistaes, y del rununculus acris; el rojo de los rhododendron, de los crocus de otoño, del lirio llorón o de las siemprevivas o el violeta de la ramonda myconi, evidentemente dedicada a Ramond de Carbonnières.
 
Ochenta y dos especies de orquídeas (de las 150 especies registradas en Francia) se encuentran en la cordillera, hasta los 2000 m de altitud, incluyendo la famosa "zapatilla de dama", cuya floración solo dura quince días.
 

fleurs-rouges-confederation.jpg

 
El Conservatorio botánico nacional de los Pirineos y de Midi-Pyrénées se encuentra en Les Bains du Salut de Bagnères-de-Bigorre desde 2001. Allí se redacta un inventario permanente de las plantas inusuales y amenazadas, así como una definición de las prioridades de intervención en materia de conservación.

fleurs-mauvesa.molteni_1.jpg



En una peculiar ocurrencia etnobotánica, el Conservatorio trabaja con el saber popular y el saber de los eruditos en lo que se refiere, por ejemplo, a las plantas mesicolas, intentando de esta forma preservar la biodiversidad.