Tres grandes rutas (GR10, GR11 y HRP) atra-viesan la cordillera de Este a Oeste, por no men-cionar los Caminos de Santiago. Desde el País Vasco a Cataluña, las rutas balizadas ofrecen a los senderistas, amateurs o experimentados, mul-titud de ocasiones de descubrir los Pirineos a pie. ¡Un auténtico El Dorado!

En 1807, el botánico Augustin de Candolle salió de Prades rumbo a Saint-Jean-de-Luz para realizar un inventario de herboristería pirenaica, al que todavía se hace referencia. Sin embargo, fue en 1907 cuando Jean Bepmale realizó en 30 días la primera travesía integral de los Pirineos, dando origen al senderismo. Desde entonces, la cordillera se ha convertido en uno de los lugares preferidos por los senderistas.

En la actualidad, tres vías permiten aventurarse a realizar una travesía completa:

la GR10, que toma la vertiente norte, la GR11 o La Senda, que discurre por la vertiente sur y, finalmente, para los montañistas con más experiencia, la HRP (Alta ruta pirenaica), que sigue aproximadamente la línea de las cimas.

Además de estos tres caminos reales, cada valle esconde una red de innumerables rutas de senderismo oficiales, marcadas con balizas, o senderos algo más discretos, tanto en la alta montaña como en las mesetas. 

Lagos, circos, bosques, patrimonio, fauna, flora, geología... es imposible redactar una lista exhaustiva de las rutas posibles, con tantos tesoros que esconde el Pirineo.  

Los amantes del mundo espiritual o de la historia podrán optar por uno de los Caminos de Santiago o por la Ruta cátara, que les llevará a los castillos epónimos, desde Aude hasta los Pirineos Orientales.

Para los demás, siempre se puede recurrir a uno de los muchos guías de montaña de la zona, que com-partirán con el excursionista sus pasiones y conoci-mientos.

¡Una forma fantástica de pasear aprendiendo!