Desde el Canigó de los catalanes al Larrún de los vascos cada departamento pirenaico tiene su propia montaña legendaria, su Olimpo. Pic du Midi d'Ossau para los habitantes de Béarn, el Vignemale para los de Bigorre, Pic du Gar en Haute-Garonne, Valier para los de Ariège y el Pic de Bugarach para los de Aude. Muy a menudo, el sentido local se ha separado de la leyenda exportada, confiriendo a estas cimas una función casi sagrada que se transmite de generación en generación.
En cualquier lugar del Pirineo, los habitantes de los valles podrán confirmarlo: todos llevan en lo más profundo de sí la memoria ancestral de su montaña, la que, antes que cualquier otra, se recarga de un simbolismo emocional, como grabado en su ADN. La montaña que les pertenece y de la que conocen hasta el más mínimo sendero, incluso los lugares para recoger champiñones.
 
Del Canigó (2784 m), el Kilimanjaro de los catalanes, como cantaba el poeta Jacinto Verdaguer: "Lo Canigó és un magnolia immensa", hasta el Larrún (905 m), con su inmemorial actividad pastoral, estas montañas que nos recuerdan a rostros animados, lejos de asustar, proporcionan tranquilidad a quienes las frecuentan.
 
Así, al igual que el gigante catalán, la pequeña montaña vasca sirvió durante mucho tiempo de punto de orientación a pescadores y marineros. Puede que fuera la inspiración del Olimpo, montaña por excelencia y residencia de dioses, pero lo cierto es que los Pirineos tienen bien distribuida a su Santa Victoria. Para los habitantes de Béarn es el Ossau, emblema del valle de Pau y de la región del mismo nombre. Para sus adentros, todos la llaman Jean-Pierre. Para los vecinos de Bigorre, el Vignemale (3298 m), que durante mucho tiempo dio refugio entre sus flancos al ermitaño y esteta Enrique Russel; para los de Ariège es el Valier (2838 m), que se impone sobre Couserans y, para los de Aude, el Pech de Bugarach (1230 m) que, mucho antes de hacerse famoso por los milenaristas del Apocalipsis maya, ya atraía a los senderistas locales con su magníficas vistas panorámicas de Corbières.

Pour les Ariégeois, C'est le Valier (2 838 m) qui domine le Couserans.