Lourdes acoge cada año a cerca de 6 millones de fieles. Es el tercer lugar de peregrinación católica más importante del mundo, así como la segunda ciudad en número de hoteles de Francia. La Basílica del Rosario, con sus quince capillas adornadas de mosaicos venecianos, y la Basílica subterránea de San Pío X constituyen dos de los elementos del patrimonio religioso local más importantes, con un sendero de interpretación que permite descubrir y volver a hacer el recorrido de Bernadette Soubirous en la ciudad.
 
Fue en el año 1858, mientras recogía leña para preparar el fuego, cuando Bernadette Soubirous vio por primera vez, en la gruta de Massabielle, a una dama vestida de blanco. Ni su hermana ni su amiga, que la acompañaban, pudieron verla, pero este extraño suceso se repitió varias veces.
 
Los habitantes del lugar se presentaron en números reducidos al principio y después en centenares, acompañando a la adolescente a la gruta.
 
El rumor se expandió y, el 25 de marzo, la Dama reveló a Bernadette que era la Inmaculada Concepción.
 
Entre febrero y julio se apareció 18 veces a Bernadette para pedirle que dijera a los sacerdotes "que vengan aquí en procesión y que construyan una capilla". Los creyentes comenzaron a acudir, primero de los alrededores, después de Francia entera y, finalmente, de todo el mundo.
 
En 1862, el obispo de Tarbes reconoció oficialmente las apariciones.
 
Lo que sigue es de todos conocido y el milagro es tanto económico como religioso.
 

 
Los Papas Juan Pablo II (1983 y 2004) y Benedicto XVI (2008), así como los presidentes franceses Jacques Chirac (2004) y François Hollande (2013), junto con millones de peregrinos venidos de los cinco continentes, han hecho de Lourdes una de las capitales de la Cristiandad.
 
Los cuatro santuarios de los Pirineos: el de Lourdes, el del Pilar en Zaragoza, el de Torreciudad, y el de Montserrat en Cataluña han creado el conjunto "Ruta mariana".