El extraordinario museo de Tautavel muestra la vida del ser humano más antiguo encontrado en territorio francés, mientras que el Parque de la Prehistoria de Tarascon-sur-Ariège propone visitar todos los tesoros prehistóricos de la zona. Junto con ellos, las cuevas rupestres pirenaicas, entre las más destacadas de Europa, y los lugares que dieron nombre a los diferentes periodos de la Prehistoria (aziliense, auriñaciense) hacen de los Pirineos una de las principales cunas de la historia de la Humanidad.

 
El Hombre de Tautavel vivió en el Paleolítico inferior (hace unos 45000 años) y sus restos se encontraron en Caune de l'Arago, cerca de Tautavel.
 
El más antiguo de los Pirineos y de Francia tiene su propio museo en el municipio del mismo nombre.

Este centro europeo de la Prehistoria nos lleva directos del Paleolítico inferior al Paleolítico superior, donde encontramos multitud de vestigios en la zona pirenaica y no pocas cuevas: Niaux, La Vache, Mas d'Azil, Bédeilhac en Ariège o Masoulas en la Alta Garona, todas habitadas por los magdalenienses, pueblo cazador y recolector. Según el especialista en Prehistoria Louis-René Nougier estos restos formaron parte de la primera gran civilización humana. En la cueva de La Vache se descubrieron más de 600 objetos que representan la serie más importante de mobiliario prehistórico. 

 
 
 
La cueva de Mas d'Azil, por su parte, prestó su nombre al aziliense, el periodo intermedio entre el Paleolítico y el Neolítico, unos 10000 años antes de nuestra era.
El museo del pueblo exhibe multitud de objetos de esta época, como el famoso propulsor para pájaros "Le Faon aux Oiseaux".
 

En lo que a Niaux respecta, se trata de una de las mayores cuevas decoradas con pinturas rupestres de Europa, donde destaca, principalmente, el "Salón negro", decorado con bisontes, ciervos e íbices.
 
En Gargas (Altos Pirineos) las famosas y a la vez enigmáticas manos pintadas en las paredes de la gruta datan del Paleolítico superior. El pueblo de Aurignac (Haute-Garonne), por su parte, con su famosa cueva, dio nombre a un periodo situado entre el 37000 y el 28000 antes de nuestra era (periodo Auriñaciense) y, en el País Vasco, las cuevas de Isturitz y Oxocelhaya revelan más de 80000 años de historia.